
Dado que es bastante fácil de cruzar unas variedades de discos con otras, los criadores han conseguido obtener variedades que no existen en estado salvaje. En la naturaleza sería imposible que los discos alcanzasen el gran tamaño y la brillante coloracion de muchas variedades híbridas que se comercializan en la actualidad. En su estado natural es mas útil tener una talla reducida y unos colores apagados que les permitan pasar desapercibidos para poder sobrevivir. Un pez, grandote, lento y de brillante color azul tuquesa sería una magnifica presa para las pirañas. Por lo tanto, solo podemos llegar a descubrir el magnífico potencial que se esconde en los genes de los discos cuando éstos viven en la seguridad de un acuario. Así se han conseguido algunas variedades relamente espectaculares, como las de aletas superdesarrolladas.
De todos modos, sigue habiendo aficionados a los que no les gustan los híbridos y que rechazan cualquier pez "fabricado" de forma artificial. Naturalmente, tienen todo su derecho a hacerlo. Pero también hay que tener en cuenta que los criadores tampoco podrían crear estas variedades si los propios discos no tuviesen ya en sus genes la información necesaria para producirlas. Yo creo que vale la pena seguir experimentando y ver cuales son las sorpresas que aún nos reservan estos fantásticos peces. Parece ser que uno de los sueños de los criadores, la obtención de una forma de color rojo unirforme, está a punto de hacerse realidad. En las revistas especializadas aparecen cada mes fotos de discos más y más rojos.
Tampoco han pasado tantos años desde que se obtuvieron los primeros discos con un color azul intenso. Entonces se aspiraba a conseguir discos de color azul uniforme y liso. Finalmente se obtuvieron, se fijó una linea de reproducción y hoy en día se puede obtener en cualquier tienda. Actualmente disponemos de muchas variedades de discos. La selección de una u otra dependerá de las preferencias del aficionado hacia un determinado color, tamaño o forma, pero también hay que tener en cuenta que algunas son más delicadas que otras.
Es frecuente que los peces de variedades creadas artificialmente sean algo más débiles que las formas naturales, y esto causa no pocos quebraderos de cabeza a los criadores. Dado que para fijar un caracter genético es necesario realizar muchos cruzamientos entre peces consanguineamente emparentados a lo largo de varias generaciones, la calidad de su descendencia tenderá a deteriorarse progresivamente a menos que se introduzca sangre nueva. Los criadores experimentados son perfectamente conscientes de eso y suelen recurrir al empleo de peces capturados de origen, o a crías de primera generación, para revitalizar sus líneas sanguineas.
Es frecuente que los criadores poco expertos se apresuren demasiado en anuncia que han obtenido una variedad a la que se le ha fijado tal o cual carácter. Suelen tener tanta prisa para hacerse de un nombre en el mundo de los discos que no tienen en cuenta el gran número de alevines que no poseerán dicho caracter en las primeras generaciones. Para crear una nueva variedad no basta con cruzar a dos peces de diferentes estripes y un carácter nuevo puede suceder que no se fije en la segunda, ni en la tercera, ni en la cuarta generación. Dado que los discos no se reproducen hasta que alcanzan la edad de 9 a 18 meses, para crear una auténtica variedad nueva es necesario mucho tiempo, trabajo y espacio.
La reproducción de los discos no es una ciencia exacta. Aun cuando usted tenga la oportunidad de adquirir discos de una misma estirpe, no todos los peces resultarán ser de la misma calidad. Los distintos individuos pueden manifestar variaciones de la intensidad, de color, de forma y tamaño.
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